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Salvador Giménez Valls

Salvador Giménez Valls

26 de enero de 2020

Queridos diocesanos:

Era una costumbre en nuestras diócesis catalanas dedicar el primer domingo de Adviento a resaltar la importancia de la Biblia para la vida ordinaria de todo cristiano. Se aconsejaba que durante unos días de esa semana se organizaran algunas actividades para favorecer la lectura, la reflexión y la oración, tanto individual como comunitariamente, con el texto sagrado. Así lo hicimos y mucha gente valoró positivamente la iniciativa.

Para este año el papa Francisco ha pedido a todas las diócesis del mundo que, “tras la conclusión del Jubileo extraordinario de la misericordia, se pensara en un domingo completamente dedicado a la Palabra de Dios, para comprender la riqueza inagotable que proviene de ese diálogo constante de Dios con su pueblo”. En una Carta Apostólica que firmó el pasado 30 de septiembre y envió a todos los obispos decía el Papa:

“Así pues, establezco que el III Domingo del Tiempo Ordinario esté dedicado a la celebración, reflexión y divulgación de la Palabra de Dios. Este domingo se colocará en un momento oportuno de ese período del año, en el que estamos invitados a fortalecer los lazos con los judíos y a rezar por la unidad de los cristianos. No se trata de una mera coincidencia temporal: celebrar el Domingo de la Palabra de Dios expresa un valor ecuménico, porque la Sagrada Escritura indica a los que se ponen en actitud de escucha el camino a seguir para llegar a una auténtica y sólida unidad”.

Todos sabéis que el llamado Tiempo Ordinario del Año Litúrgico empieza tras las fiestas de la Navidad, se interrumpe con el tiempo de la Cuaresma y de la Pascua, y se vuelve a tomar después con las semanas siguientes hasta el tiempo del Adviento o preparación para la Navidad. Este domingo, 26 de enero, es el indicado por el Papa para esta jornada tan importante.

Nuestras diócesis han dejado atrás su iniciativa particular para sumarse al proyecto general del Papa que resume en pocas líneas de su mencionada carta la importancia de la Palabra de Dios para todos. De forma especial para los creyentes a quienes aconseja, según su responsabilidad eclesial, su formación y crecimiento espiritual con la Biblia como sustento. Por ejemplo a los catequistas les dice que “sientan la urgencia de renovarse a través de la familiaridad y el estudio de la Sagrada Escritura, para favorecer un verdadero diálogo entre quienes los escuchan y la Palabra de Dios”. Habla de los predicadores y las homilías. Vincula la Escritura con la fe de los creyentes y la participación en los sacramentos. Pone ejemplos, en fin, del trato que Jesús tiene con la Palabra y los consejos ofrecidos a sus acompañantes y oyentes.

No es mi intención insistir más en esta línea de actuación. Todos lo sabéis. Os pido hacer un esfuerzo para acercar vuestra mente y vuestro corazón a la Palabra de Dios; que dediquéis un tiempo a su lectura y que sepáis darla a conocer a los más jóvenes de vuestras familias. Os invito también a participar en las dos actividades que para esta semana hemos programado en nuestra diócesis: el martes, día 28, a las 19.30 horas, habrá en la sede del Museo de Lleida, una sesión explicativa con los tapices con tema bíblico, que allí se conservan y el miércoles, día 29 a las 20 horas, una vigilia de oración en el oratorio del IREL.

Con mi bendición y afecto.

 

 

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