catala espanol
Facbook Facebook Facebook

Salvador Giménez Valls

Salvador Giménez Valls

13 de octubre de 2019

Queridos diocesanos:

El día 8 de septiembre de 1994 fue convocado con gozo el Concilio Provincial Tarraconense. Esa era la expresión que utilizaron los obispos en el Decreto de Promulgación de las resoluciones conciliares en junio de 1996.

Desde enero a junio de 1995 tuvieron lugar en el Casal Borja de Sant Cugat del Vallés las sesiones de trabajo de los miembros de todas las diócesis con sede en Cataluña, elegidos y nombrados para tal fin. La clausura se celebró en la Iglesia Catedral Metropolitana de Tarragona, sede primada, en la Solemnidad de Pentecostés, día 4 de junio del mismo año. Obispos, sacerdotes diáconos, religiosos, agentes de pastoral y laicos en general dialogaron sobre los diversos temas que preocupaban a la Iglesia y que se centraban en un foco común: cómo evangelizar, presentar a Jesucristo, a la sociedad actual. En el Prefacio del documento final se puede leer: “Constatamos, con la alegría que es fruto del Espíritu Santo, que el Concilio que hemos celebrado ha sido una gozosa experiencia de comunión eclesial, enraizada en la misma comunión trinitaria del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”.

Con seguridad muchos de vosotros os acordaréis de aquel acontecimiento que se vivió con mucha intensidad por parte de todas las comunidades católicas. Algunos participasteis activamente, otros disteis vuestro soporte y todos pedisteis en vuestras oraciones al Señor por los buenos frutos del Concilio que todos recibimos como un regalo y como un reto. Vaya por delante el agradecimiento actual a los protagonistas de aquel momento y, por supuesto, el deseo de no olvidar nunca las resoluciones y el entusiasmo que generó en nuestras diócesis. Cabe pensar que muchos de los cristianos actuales no vivieron y no recuerdan dicho Concilio. Algunos pensarán que es algo del pasado con poca incidencia en el presente. Pero no; aquella experiencia eclesial fue muy importante, es parte de nuestra historia de fe y, tras su lectura, se observa que contiene una gran cantidad de intuiciones con grandes posibilidades para atender la evangelización del presente. Los responsables actuales de nuestras diócesis estamos obligados a informar y revitalizar los contenidos conciliares para todas las comunidades cristianas.

Durante este curso celebramos, por tanto, el 25 aniversario de los trabajos y de la clausura del Concilio. Es un período de tiempo que nos permite valorar mejor lo que significó aquel acontecimiento cuyo recuerdo coincide en nuestra diócesis con un tiempo de reflexión y de preparación de un nuevo Plan Pastoral. Puede ser muy útil para la propia reflexión y para fortalecer algunas líneas pastorales que allí se contienen. Daremos información acerca de determinadas actividades y celebraciones que se organicen con motivo de este aniversario. Quedáis todos invitados a participar de las mismas.

Acabo esta primera aproximación señalando los títulos de los cuatro grandes temas que fueron objeto de 170 resoluciones: I Anunciar el Evangelio a nuestra sociedad. II La Palabra de Dios y los sacramentos en nuestras Iglesias. III La solicitud por los más pobres y marginados. IV La comunión eclesial y la coordinación interdiocesana de nuestras Iglesias. La publicación de estos temas iba acompañada por un Decreto de Promulgación, firmada por todos los obispos con sede en Cataluña, un Prefacio a las resoluciones y Mensaje final del Concilio que, dirigido por los pastores a todo el Pueblo de Dios, terminaba con esta frase: Quisiéramos que a todos les llegase el soplo de aire fresco que el Espíritu suscita en nuestras Iglesias”

Con mi bendición y afecto.

 

ir atras - anar enrera - go back
La voz de la iglesia
subir arriba
Este sitio utiliza cookies, puedes ver la política de cookies, aquí -
Política de cookies +