Fecha: 6 de abril de 2025

Estimado niño, estimada niña del Movimiento Infantil Diocesano:

Qué alegría poder compartir contigo un nuevo Encuentro del MID en nuestra diócesis, en torno a tus catequistas, a tus familiares y, por supuesto, al Señor… ¡tu mejor amigo!

El lema de este año –que, además, es especial porque es Jubilar– lo ha pensado Él para ti, y por eso lo escribe con tu nombre para pedirte su mayor deseo: Caminemos juntos llenos de esperanza. ¿Sabes que, junto con la fe y el amor, la esperanza es una virtud muy especial de la vida cristiana? (cf. 1 Cor 13, 13).

Dentro de poco, recibirás la Primera Comunión y seguro que estás deseando que llegue ese día. Por cierto, ¿le has hecho sitio ya a Jesús en tu corazón y en tu vida, para que se quede para siempre a tu lado y nunca se separe de ti?

Jesús quiere caminar contigo, saberte cerca de su casa y escuchar cómo le piensas, le rezas o le cantas cada vez que estás cerca de Él. Y, por eso, hoy marchamos como peregrinos desde la Catedral de Tortosa hasta el Seminario Diocesano, subimos a lo más alto de la montaña para estar más cerca de Dios. Y lo hacemos llenos de esperanza e ilusión, como amigos y hermanos, para recordarte que no sólo eres la alegría de tus padres, de tu familia y de tus amigos, sino que, también, como dijo el Papa Francisco en la I Jornada Mundial de los Niños, «eres la alegría de la humanidad y de la Iglesia, donde cada uno es como un eslabón de una larguísima cadena que se extiende del pasado al futuro y que cubre toda la tierra».

Para ello, tienes que estar muy unido a Jesús, aprender a ser como Él, seguir sus pasos y ofrecer al mundo los dones que Él te ha regalado. El primero de ellos, por supuesto, ha de ser la bondad, que es la expresión primera del amor.

Pero nada de todo esto puedes hacerlo solo. La alegría sólo puede ser auténtica cuando se comparte con los demás. ¿Te imaginas un mundo en el que no puedas abrazar, jugar o, incluso, llorar con nadie? Todos somos frágiles y necesitamos los unos de los otros, como miembros de un único cuerpo, que es la Iglesia.

Te animo a que, desde hoy y hasta el día que recibas la Eucaristía, comiences a escribirle una carta a Jesús donde le vayas contando lo que deseas vivir con Él: escríbele cada día un sueño a su lado, cómo te imaginas el futuro si está cerca de ti y qué quieres que vaya cambiando en tu interior para parecerte cada vez más a Él. Y cuando llegue el día en que tomes la Primera Comunión, yo estaré deseando recibir esa carta que hoy comienzas y leerla contigo. ¿Aceptas el reto? Caminemos juntos, tú y yo, de la mano de nuestro mejor amigo Jesús, llenos de esperanza.