Fecha: 6 de abril de 2025

El viernes haremos memoria popular de la Virgen de los Dolores, devoción muy sentida en nuestras tierras. La devoción a la N. Sra. de los Dolores se centra en los llamados Siete Dolores de María, que simbolizan los momentos más dolorosos de su vida: La profecía de Simeón (Lc 2,25-35); La huida a Egipto (Mt 2,13-15); La pérdida de Jesús en el templo (Lc 2,41-50); El camino al Calvario (Lc 23,27-31); La crucifixión y muerte de Jesús (Jn 19,25-30); El descendimiento de Jesús de la cruz (Lc 23,50-54); y la sepultura de Jesús (Lc 23,55-56). Acerquémonos a la Semana Santa ya cercana de la mano de María. Ella que “lo guardaba todo en su corazón y lo meditaba” (Lc 2,19) nos será Madre y Maestra de fe pascual.

  • María es la Madre de Jesús, que lo ama, lo da, le ayuda a crecer, le acompaña en su ministerio… Pero sobre todo lo es porque fue la primera discípula suya: creyó en Él, le hizo caso, y fue fiel en su seguimiento. María, ¡ayúdanos a mantenernos fieles a Cristo en los momentos de pasión y de cruz!
  • María pasa la prueba más dura, cuando como madre ve crucificar a su hijo amado. No lo aceptan; le abandonan hasta los más amigos; le hacen daño; lo rechazan; lo azotan y escarnecen; le juzgan injustamente; le condenan; y finalmente lo pasean por la ciudad y desnudo lo crucifican. María, ¡haznos fuertes en las grandes humillaciones y pruebas de la vida!
  • Se afirma en la tradición cristiana antigua que Jesús encontró a María en el Camino del Calvario. Madre e Hijo se abrazan; dos corazones muy grandes y llenos de amor: de amor divino y humano, de amor viril y amor femenino y maternal; los dos quieren servir a la humanidad; los dos se aman y se dan a todo el mundo por amor; se ofrecen al Padre… María, ¡muéstranos siempre el camino del amor más grande a Dios ya los hermanos!
  • María acompaña a Jesús en silencio hasta la Cruz y se está de pie, orando. Llenó de sentido el silencio y la oración, ante las cruces de quienes sufren y en el propio sufrimiento, cuando toda acción parece impotente. El silencio es una manera muy humana y tierna de amar, de orar… ¡Cuántos silencios amorosos de madres que sufren por sus hijos… María, ¡enséñanos el sentido del silencio, de la oración y de la intercesión por quienes sufren!
  • María en la Cruz recibe de labios de Jesús su misión de Maternidad hacia el discípulo amado y, en él, de todos los discípulos que iríamos llegando. “Aquí tienes a tu hijo, aquí tienes a tu Madre…”. Madre nuestra desde la Cruz, y misterio profundo de la Iglesia. María, prototipo de toda la Iglesia que se mantiene fiel y esperanzada… María, ¡protégenos como hijos vuestros y caminen siempre con nosotros!
  • Y no olvidemos nunca que María firme, silenciosa, creyente y perseverante, esperó la Resurrección de su Hijo. Ella nos enseña a no desanimarnos, a saber esperarlo todo de Dios, a creer en la Vida, y a ser fuertes y pacientes en la tribulación. Ella que, ya en la Anunciación, había escuchado que a Dios nada le es imposible, ahora se mantiene expectante y confiada en la Resurrección. María, ¡sé para todos Madre de fe, de esperanza y de perseverancia!

Vivamos bajo la enseñanza de la Virgen María estos días santos de la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Cristo. De pequeñas vacaciones o en casa, trabajando o con tiempo de reposo, los cristianos nos distinguimos porque vivimos los días Santos participando en los actos comunitarios de oración a los que la Iglesia nos convoca.